miércoles, 7 de octubre de 2015

La observación del pasado y los descubrimientos del presente

El caso de la huaca Catalina Huanca (Ate) es uno de los más trágicos ejemplos de pérdida de patrimonio
arqueológico. La teledetección a través del tiempo ofrece oportunidades para establecer
medidas de protección.  Ver imagen 4 más abajo. Foto: Erik Maquera.

A principios del mes de setiembre un grupo de arqueólogos británicos dio la noticia del siglo en ese país: el hallazgo de un enorme templo megalítico muy similar al famoso Stonehenge, solo que más extenso, más monumental y enterrado a un metro de profundidad. Había estado ahí por 4.500 años (coétaneo de nuestra huaca Paraíso) y nadie lo había visto hasta ese momento. 

El lugar, Durrington Walls (según se ve en la foto aérea abajo), se encuentra a solo tres kilómetros del visitadísimo Stonehenge, en el condado de Wiltshire, al oeste de Londres.

Sin necesidad de excavar, y el enorme costo que eso supone, los expertos pudieron identificar unas 90 piedras de más de cuatro metros de altura, dispuestas en un semicírculo, y enterradas debajo del lugar.

Este hallazgo promete cambiar la historia en ese país y el resto de Europa, así como enriquecer aún más el potencial turístico de la zona. ¿Qué había pasado?

La razón fundamental para tremendo cambio fue el uso de nuevas tecnologías: sensores y radares de alta sofisticación. Ese es el nuevo escenario para la arqueología.

El sensacional hallazgo de un Stonehenge aun más monumental, a solo 3km del anterior, se hizo posible por la observación satelital.  Nuevo sitio en círculo, parte superior derecha. Imagen: Google.
La siguiente pregunta cae por sí sola: ¿y qué pasaría en el Perú? ¿Es posible pensar que debajo de los desiertos, las montañas o la tupida selva todavía puede haber tesoros arqueológicos?

Las posibilidades están todas por desarrollar. La Teledetección, como se llama a esta estrategia de observación que permite acercarse a un terreno desde muy cerca (10 metros) o desde muy lejos (650 km), se ha venido democratizando.

De ser una herramienta usada por militares y servicios de espionaje con el tiempo se ha hecho accesible al uso civil y los costos se han abaratado. En ese sentido, su potencial para la arqueología es tremendo, como demuestra el ejemplo de Stonehenge.

En el Perú hace un tiempo trabaja una misión italiana, ITACA, patrocinada por el Centro Nacional de Investigaciones (CNR), dedicada justamente a la detección por satélite del patrimonio cultural en Perú y Bolivia.

Su representante, el arqueólogo italiano Nicola Masini, junto con el peruano Álvaro Higueras, inauguran el próximo 15 de octubre una exhibición con el sugerente título de la MIRADA DE LOS DIOSES. Observación Espacial del Patrimonio Andino.

El objetivo es convencer a autoridades y expertos sobre el valor de implementar esta estrategia de observación y análisis.

Imágenes vía satélite con sensores 3D del sitio Cahuachi, en Nasca. Imagen: Masini/Higueras.
A continuación reproduzco algunos textos adaptados de la información preparada por ellos:

La exposición busca explicar por qué las tecnologías satelitales, disponibles para uso civil, son una herramienta importante para la historia, la conservación y valorización de los sitios arqueológicos en el país.

Esta tecnología incluye: satélites, aviones, drones, sensores, radiaciones electromagnéticas, que permiten observar más datos de lo que puede el ojo humano.

Esto permite observar:

  • La extensión de asentamientos humanos 
  • La planificación del asentamiento, definidos por barrios o calles 
  • Ubicación precisa de monumentos 
  • Ubicación de sus cementerios y saber si han sido huaqueados o no 
Desde los aires se observa cómo las estructuras arqueológicas enterradas interactúan con el suelo y la vegetación, creando formas y texturas de superficie claramente visibles a través de la teledetección.

La observación remota de la tierra con diferentes sensores a diferentes alturas, desde el ras del suelo hasta el satélite, es esencial para “observar” el suelo y subsuelo antes de cualquier excavación.

La verdadera historia de Catalina Huanca en 8 imágenes, desde 2002 a 2014.  La detección satelital
permite observar, sin lugar a dudas, la desaparición paulatina de un sector de este importante
sitio arqueológico, con la flecha amarilla. Imagen: Masini/Higueras.
Otro beneficio del uso de las tecnologías, según sus promotores, es la protección del patrimonio. La teledetección permite saber dónde se produce un saqueo o huaqueo de los sitios y, en consecuencia, tomar medidas para prevenirlo.

Uno de los ejemplos más dramáticos que Masini e Higueras muestran en su documento de presentación es el sitio Catalina Huanca (distrito de Ate), que según señalan “es uno de los casos más tristes de destrucción paulatina del patrimonio peruano”.

El área que rodea el sitio arqueológico, de unos 2.000 años de antigüedad, es una cantera de arena desde hace 45 años (foto de apertura de esta nota). La extracción del material ha destruido importantes edificios prehispánicos en lo que era un terraplén natural dominando el valle.

La serie de imágenes satelitales que cubre el periodo 2002-2014, ponen en evidencia los graves cambios en el terraplén, según se ve con la flecha amarilla.

La meseta artificial a la izquierda contenía algunos sectores del sitio y ha sido carcomida a lo largo de los años.

Lo que estas imágenes también evidencian, es la necesidad de implementar algún sistema de protección y fiscalización de los responsables de estos sitios, así como la necesidad de contar con una estrategia que permita, con menos costos, una gestión más eficiente del patrimonio.

La exposición, que consiste de 19 afiches explicativos, se iniciará en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú de Pueblo Libre el 15 de octubre de 2015, y continuará en otros museos del país.

Más información estará disponible en el sitio web http://www.tiwanakuarcheo.net/mirada/ a partir del 15 de octubre.

El colibrí, imagen emblemática de las Líneas de Nasca bajo observación satelital. Imagen: Masini/Higueras.

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